lunes, 2 de febrero de 2026

Disfuncional...

La palabra “aislamiento” me resulta más que familiar. Es una amiga, pero también una enemiga muy fiel. Los años pasan rápido, a pesar de que todo es parecido, todo es similar. ¿La perdida de tiempo? Una constante en tu vida. El dolor, la inseguridad, el ver como los que alguna vez se interesaron en ti, se distancian con una amarga sensación de confusión. A veces también se alejan con tristeza, con impotencia. El aislamiento es sin duda la peor de las acciones, porque lentamente va deteriorando tus capacidades sociales y facultades racionales. Es un engaño que decides creer, piensas y sientes que vas por buen camino, pero en realidad no es así. En el fondo también es miedo y terror a lo desconocido. No entiendes por qué te sientes tan mal con lo que los demás llaman normal. Al mismo tiempo, algo te dice que está bien, pero la duda te vuelve a invadir. Es una eterna Dualidad, un constante 50/50.

Entre cuatro paredes, los pensamientos no tienen espacio. Rebotan de aquí para allá, y tú mismo no sabes para donde disparar. No hay escapatoria. No hay lugar para nuevas cosas, todo es constante y gris, y todo tiende a volver a su lugar, atormentando la mente hasta límites inimaginables. Desearía tener menos consciencia, ser más ignorante. La angustia sería mucho menor, porque no notarías la indiferencia o extrañeza de los demás. Y al mismo tiempo quieres escapar de toda responsabilidad, de toda iniciativa. Sienten extrañeza al ver cómo corres por la vida. No pueden entender tus motivaciones, y todo es tan innecesariamente profundo. Algunos prefieren el delicado distanciamiento, ese que poco a poco va matando el interés, ese que apenas levanta sospechas. Por orgullo crees que no eres tanto el problema, pero en el fondo sabes que si. ¿A quien le interesa lidiar con un individuo así? Es terrible, porque el peor tipo de soledad termina siendo tu única “amiga” y estas obligado a lidiar con ella.

Lo que más tiende a doler es el poder notar cómo el interés, y en algunos casos el interés amoroso y apasionado de otros hacia ti, se va lentamente marchitando. Degenerando. Ya no es como la primera vez, cuando se disfrutaba a pleno, sin saber tanto de uno. Yo noto el amor, el interés, y cuando nace un romance, intento disfrutarlo, cada calidez que sientes en el estómago, cada anestesia que se dispara al pensar en la persona. Intento disfrutar, porque que en breve terminara. Pesa la culpa, pesa el no haber podido hacer nada por ser otra persona. ¿Con qué palabras expresar de qué no era lo que al final querías? A pesar de todo, sientes nostalgia por quienes han pasado por tu vida de forma tan amable y cálida. Tal vez sea cierto eso que afirman por ahí, de que"todas las personas que has amado, todos están obligados a dejar algunos recuerdos".

El afuera, ese lugar misterioso por donde tus amigos, conocidos y extraños conocidos conviven entre sí, sin relacionarse y, al mismo tiempo, estando tan relacionados. El afuera es ese sitio tan distante para mí, angustiante y, al mismo tiempo, lindo, urbano, natural. Un balance perfecto entre decadencia con tintes naturales. Si, en el fondo no tiene sentido lo que hacemos todos los días ahí afuera, todo el estrés que tiende uno a pasar, pero no hay tiempo para detenerse a pensar, no cuando tienes objetivos que cumplir, y gente a la que tal vez ayudar. Ahí afuera, todo parece confuso, te domina la paranoia, te domina la baja autoestima, te domina el malestar por sentir que afuera eres alguien que no eres. Falta de costumbre, falta de entendimiento; la cúspide de la disfuncionalidad...

Esa ignorancia de pensar que sabes algo grande, esa extraña y tonta seguridad por lo "racionalista" no es más que otra idea falsa, un engaño, un escudo de cartón. ¿No es lo que en un principio buscabas, cuando creías saber algo? Aun así, no puedes escapar, sigues sintiendo el mismo malestar por relacionarte con aquellos que son tan opuestos. Esto es así, no hay escapatoria en la gran ciudad, de alguna forma uno está preso en una sintética libertad. Una falsa ilusión democrática o una falsa percepción de tu realidad distorsionada. No te interesa el dinero, no te interesa la codicia, y el DEMÉRITO gobierna tus motivaciones. Pero algo queda y algo debe y tiene que ser. Tiene existir una forma de que esta vida sea llevadera. Tiene que existir una forma de erradicar casi por completo la negación a existir, los malos pensamientos. ¿Tal vez no pensar demasiado? ¿Tal vez no sentir o percibir todo de esa forma tan extraña? Realmente, no lo

Es DECADENCIA, porque no puedes evitar sentirte identificado con lo peor. Te sientes identificado con todo aquello que deja una muestra de vacío, de decadencia casi absoluta, de bajeza sentimental. ¿Hasta dónde puede caer el ser humano sin pertenecer a ningún sitio, sin depender de nadie ni de nada? Solo con uno mismo, acompañado de esa extraña y cómoda melancolía. Quizás el trabajo sea una posible solución. Veo tantas personas seguras de lo que buscan. Y hacen tan bien el trabajo, y tienen tanto enfoque que no hay lugar para otros pensamientos, no hay lugar más que para el hacerlo bien. ¡El fuego y la técnica parece salvarles! Eso me resulta sorprendente ¿Cómo logran moverse por esta jungla urbana de esa forma, a pesar de sus dificultades? Quiero creer, lo intento, a pesar de que nada resuene con profundidad, a pesar de que nada tenga sentido y todo lo tenga al mismo tiempo. Es también paradójico...

¿Y qué hay del SEXO? ¿Que hay de las drogas, del alcohol, y de perderse entre las multitudes? No tiene sentido. ¿Para que perderse? El escapismo mental es casi inútil, porque tarde o temprano volverás al mismo lugar donde estabas. Nada cambia. El placer es efímero, y cierto es que todo tiende a ser vanidad. Todo lo que sube, alguna vez caerá. ¿Y el idealismo? Un buen ideal colectivo para vivir, a veces lo soluciona todo, ¿no? Tampoco. El idealismo en el fondo no es más que ilusión y una forma romántica y apasionada de negar la realidad con ciertas verdades ciertas e incómodas, pero exageradas. La ilusión o el sentimiento de creer que uno está haciendo lo mejor por quienes ama, creo que es muchísimo mejor que eso, aunque me cueste verle sentido. Una de las pocas cosas que me llenan es que puedes ser realmente alguien útil para otros. Ayudar, transmitir conocimiento básico donde no lo hay. El mejor regalo es ver que le haces un bien a alguien mediante tus conocimientos. Sea en algo tonto o algo grande, es bonito sentir que puedas hacer algo por otro. Un bien sin realmente esperar nada a cambio.

Tal vez el AMOR es lo que me falta... Ese sentimiento tan hermoso y destructivo. El sentimiento de poder estar con alguien que amas, que te enamora al mirar, que te motiva a salir adelante, a planificar, a llorar. Sin lastimar, sin desmerecer o hablar mal con otros de esa persona tan especial para ti. Amar hasta que arda el alma de pasión, hasta que llegues a preguntarte "¿Cómo es posible que ame tanto a esta persona?". Sí, un buen amor puede ser traumatizante. Te pierdes en un mundo de posibilidades, y cada mueca de ella es tan dulce, tan dolorosamente hermoso. Aun así, me atormenta la idea de que alguna vez todo eso morirá, ya sea por tu parte o por parte de otra persona. No puedo vivir sintiendo que pierdo mientras amo, es estúpido. A pesar de todo, no deja de ser hermoso un proyecto mutuo, algo formado por dos amantes, algo puro y lejos de toda conveniencia  pobre. Tu famosa media naranja, alguien en quien confiar, alguien con quien poder crecer mutuamente. Alguien de quien enamorarte sin miedo. Alguien, en definitiva, con quien llevar a cabo el fin biológico del ser humano; procrear una nueva vida. Tan simple como eso. Siempre que no dañe, este tipo de amor podría ser, para , una de las motivaciones más genuinas o incluso uno de los pocos "idealismos" válidos. ¿Tal vez estoy equivocado al sentir todo esto? Quien sabe, puede que muera esperando algo tan grande como este tipo de amores y que nunca llegue a causa de no poder verlo y/o sentirlo.

La MUERTE, otra palabra que resuena constantemente sin compasión alguna, taladrando la psique. Es como un martilleo, una lanza que atraviesa las pocas defensas que te quedan, pero que no alcanza a romper el corazón, solo lo atormenta con la idea de que todo finaliza en la máxima que tarde o temprano uno tendrá que asimilar sí o sí, antes o después: la muerte. Pero, a pesar de todo, no puedo tener el privilegio de pasar en menor medida a la historia. Sí, es en efecto el cese de toda actividad personal, de todo sufrimiento. Sí, es también el fin de todos los dolores, el fin de todos los posibles planes y el fin definitivo de todo tormento mental. Sin embargo... Estás vivo, a pesar de todo. Sientes que no puedes dejar de estarlo, es como una adicción.

Y aun así, convencido por esa naturaleza tan impulsiva, tan poderosa llamada muerte, incluso ella deja de tener sentido cuando estás en lo profundo del abismo. La oscuridad total no te permite asimilarla como algo viable. Está bien, supongo. Sientes que de alguna forma NO puedes morir, que de alguna forma estás condenado a seguir existiendo. No te imaginas terminando con tu propia vida. Pero no es una señal de vida, en el fondo es otro rasgo nihilista. ¿Puede convertirse ese sentimiento en algo bueno? ¿Puede esa negación a la muerte utilizarse como impulso vital para al menos intentar hacer algo con esta vida? Por su puesto que si, la cuestión es como. Objetivamente hablando, la vida ES hermosa si no ha perdido en su totalidad valor para ti. Lo difícil es entenderla, lo difícil es saber hacerla llevadera. Lo difícil es también tener la suficiente autodeterminación y consciencia como para darte cuenta cuando estas tomando malas decisiones. Identificar las malas influencias, entre tanta confusión, es sin duda una ardua tarea de introspección.

Es curioso, porque cuando crees que caes bajo y no poder levantar, vuelves a flote. Por unas horas estás seguro de ti mismo, de lo que hiciste, de lo que dijiste. Pero al pasar el tiempo, vuelven los mismos temores: el ardor y dolor de estómago, el profundo dolor de cabeza, la tristeza, la paranoia, el terror de que te traten como "alguien especial". Vuelven los reproches y la frustración por no poder hacer nada. Por no poder decidirse a quien acudir. Por querer salir corriendo y aislarse nuevamente. Crees que tiene solución, y al mismo tiempo no. Puedo reír todavíaPuedo, no se, escuchar musica, jugar algún videojuego, jugar al Truco. ¿Eso no es al menos una buena señal? Tendría que serlo. Puedo hablar temas interesantes, puedo comprender a alguien más. Me cuesta entender como luego de esos episodios, puedo todavía razonar. Sin duda es el mejor ejemplo de que el problema NO siempre la vida, sino uno mismo y su incomprensión, su ignorancia, y probablemente su patología...

¿Y si todo no son más que desvaríos míos? ¿Y si todo esto en realidad no es más que una influencia pasajera? ¿Es mi perspectiva distorsionada por años de malas decisiones tan trágica? Con los años, ¿Voy a poder sorprenderme de esto que estoy escribiendo hoy, 2 del 2 del año 2026? ¿En un futuro voy a poder decir con cierta vergüenza que todo esto forma parte de un pasado que superé? Quién sabe, tal vez en dicho futuro soy un poco más feliz o libre, si es que realmente me convencí de ello. Ojalá que así sea.

La LOCURA, una dulce y terrorífica palabra con la que terminar. ¿Puede que me quede solo eso? Tal vez. Entre rabia y las solitarias lágrimas que lastiman los ojos, llegas a la amarga conclusión de que muy probablemente sea solo cuestión de tiempo de que eso ocurra, si no hago algo con mi vida, antes de que sea demasiado tarde...