"Transformer es un álbum divertido. Berlín no lo es". - Lou Reed.
Nota: Esta
reviewtenía
su tiempo archivada.
El odiado y tantas veces vilipendiado por la prensa Berlín, tan controvertido
y oscuro, pero por varias razones también tan interesante. Di con este álbum
hace unos años, y recuerdo que me llamo la atención porque nunca había
escuchado algo tan genuinamente extraño y sombrío. Sin embargo, no fue hasta
hace poco que decidí dedicarle unos cuantos párrafos a modo de review
personal. Comenzaré por el principio con algo de historia, porque gracias al
álbum "Transformer" de 1972, producto de una colaboración entre David Bowie y
Mick Ronson y bajo el sello de la RCA Records, Lou Reed (1942-2013) ya por
esas fechas un exmiembro de la legendaria Velvet Underground, había cosechado
un enorme éxito. Los sencillos que lo catapultaron a la fama tales como "Walk
on the Wild Side", "Perfect Day", y "Satellite of Love", sonaban en muchas de
las radios de Estados Unidos y en especial en su amada New York de
procedencia.
A pesar de que cuando se publicó la RCA Records no recaudo tanto como
esperaba, la discográfica de todas formas considero a
Transformer
un éxito comercial. Este álbum, hoy con más de 50 años encima, es tenido
como un clásico del Glam Rock, y la
RCA
no tardo en exigirle a Lou Reed que compusiera otro trabajo similar. La
presión por contrato era muy grande, pero él se mostraba escéptico de la
fama que estaba ganando. Las razones son varias, algunas de carácter
autodestructivo y otras tal vez más sencillas; él tenía en mente distintos
proyectos alejados de la imagen “alegre” que el Glam Rock le
daba. Según
comento, su principal motivación era sobre todo la literatura dramática.
Entonces, comenzó a escribir una historia trágica que giraba sobre el
concepto de la alienación mutua en una pareja disfuncional y tomando como
referencia metafórica a la ciudad de Berlín, pero sobre todo el muro que
dividía a la capital por esos años. Una vez finalizada, la historia sería adaptada en un "prometedor"álbum de rock.
Tras pasar por varias dificultades creativas y personales, el esperado
Berlín fue finalmente lanzado en julio de 1973, solo ocho meses después
de Transformer. Las expectativas eran que altas, y era más que lógico que tanto el público como la discográfica esperasen algo parecido a Transformer
o incluso mejor, pero el resultado fue todo lo contrario. De hecho, fue
tan desastroso que llamo la atención lo opuestos que ambos álbumes eran entre sí, pero de esto hablaré en breve. Quizás se inspiró en autores vanguardistas de su época
tales como Scott Walker, porque con Berlín sería la primera vez que Lou
Reed también atentaba contra su carrera y fama en busca de un camino más
personal, uno bastante más oscuro, por cierto. La segunda vez fue con el polémico y para la gran mayoría
desastroso "Metal Machine Music" de 1975, que evita la melodía y el ritmo en pos de una
retroalimentación modulada y los efectos de guitarra de música Noise con
mezclas neoclásicas, pero esa es otra historia...
La fuente de inspiración para la creaciónBerlín fue variada, pasando por escritores como Allan Poe y novelas dramáticas, pero sobre todo las tragedias del dramaturgo inglés William Shakespeare. En cuanto a música, los géneros en los que oscila son variados, pero en
esencia es un álbum conceptual de Rock Progresivo con elementos de Ópera
Rock debido a la fuerte presencia de instrumentos de cuerda y una
orquesta que protagoniza gran parte del álbum. Para su composición, Lou
Reed reunió canciones de su primer álbum, material no utilizado con la Velvet Underground y contó con la participación de músicos como el pianista Allan Macmillan, el bajista Jack Bruce, el teclista Steve Winwood, el baterista Aynsley Dunbar y los guitarristas Steve Hunter y Dick Wagner. El productor a cargo fue el canadiense Bob Ezrin, una pieza fundamental en cuanto a ideas creativas, ya que fue el principal encargado del arreglo instrumental, llegando a tocar personalmente el piano y el mellotron en varias canciones.
En cuanto a la grabación, esta fue complicada tanto en presupuesto como en trabajo para los ingenieros de sonido. Una parte se compuso en Inglaterra, en el Morgan Studios de Londres y otra en los estudios de grabación de New York. A pesar de que el resultado final le gusto a Lou Reed y a Bob Ezrin, cuando el álbum se publicó la crítica de la época no tardo en mostrarse asqueada. Como si del propio muro se tratase, en su día la prensa demolió Berlín con todo tipo de críticas negativas. Algunos lo llegaron a catalogar como "el álbum de rock más deprimente del mundo", mientras que, en una review para la revista Rolling Stones que era bastante positiva con trabajos anteriores de Lou Reed, el crítico Stephen Davis lo describía de esta manera:
"Un desastre que lleva al oyente a través de un submundo de esquizofrenia, paranoia, degradación, violencia anfetamínica y suicidio".
Quizás suene un poco exagerado, pero en realidad es una descripción bastante acertada y precisa. El álbum nos narra de forma extraña la decadente y trágica historia de Caroline y Jim, una pareja disfuncional que padece todo tipo de problemas; alienación mutua, abuso de drogas, depresión, violencia doméstica y hasta prostitución por parte de ella. El desenlace de esta historia culmina con el suicidio de Caroline al ver en lo que se había convertido y al enterarse de que el servicio local le quito la tenencia de sus hijos por ser, y cito textualmente a la canción The Kids; "una mala madre". Es una historia urbana de alienación en la que sientes un constante sube y baja de todo tipo de emociones; alegría, tristeza, melancolía, ira, todo mezclado. También se llega a sentir desesperante y en cierta forma enloquecedor. Parece como si el autor proyectara un dolor y tormento personal.
Es un álbum que pone a prueba al oyente, y terminar saturado al escucharlo es casi inevitable. Lo complicado es encontrar un punto medio, ya que resulta muy difícil poder empatizar con los personajes de la historia que cuenta. Ambos son decadentes, mantienen comportamientos viles y se hacen un gran daño mutuo. Desconocen el destino fatal que les aguarda y a pesar de que se podría decir que ambos eran conscientes de sus acciones negativas; ninguno rompe con el círculo vicioso que los termina por destruir. Berlín es en efecto una tragedia posmoderna carente de personajes “buenos”. Aquí se explora la maldad, los limites más bajos de la cordura humana y su final no es para nada una catarsis positiva, sino todo lo contrario. Podría decirse que aquí el mal es Invicto. Quizás fue esto lo que más resulto confuso e impactante, ya que cantando Lou Reed interpreta a ambos personajes sin emitir juicio moral alguno, y esto llega a incomodar. La sensación que genera es, como mínimo, negativa.
Y es que, para una época en la que todavía se respiraba la alegría hippie y también parte del colorido Glam Rock aún en auge, es natural que la crudeza y poesía oscura que predomina en Berlín fueran tan mal recibidas por el público. Y tampoco hay que olvidar que el Rock Progresivo estaba en plena forma, sobre todo con Pink Floyd, que el 1 de marzo de 1973 publicarían lo que para muchos es su obra maestra; "The Dark Side of The Moon". Así que sí, hubo varias razones por las cuales Berlín no gusto a la crítica y quedo opacado por otros álbumes y géneros. Y hablamos de los años 70, imagina lo raro que resulto este álbum como para que cayera tan mal...
Poster promocional de la RCA Records.
Sabiendo esto, se puede entender mejor las críticas que le hicieron en su día a este LP, sobre todo si se tiene en cuenta el sonido optimista de Transformer. Algunas de sus canciones se llegan a sentir bailables y con
claras influencias del rock clásico de los años 50. Y sí, eran más bien
historias “alegres” y románticas bastante sarcásticas sobre la vida
urbana en torno a la ciudad de New York, pero nada deprimente y trágico
como Berlín. El cambio repentino de Lou Reed resulto impactante y misterioso, sobre
todo cuando se escuchan sus primeras presentaciones en vivo como
solista. Un buen ejemplo de esto es la vez que toco junto a la banda The
Tots en 1972, donde a pesar de todo se lo escuchaba alegre y humilde. La
que fue su primera esposa, Bettye Kronstad, lo
llego a describir como un joven dulce que se
volvió monstruoso
por la fama y los excesos.
De hecho, cuando
BettyeKronstad
escucho Berlín de principio a fin, quedo
totalmente horrorizada
y al poco tiempo se
divorció
de un Lou Reed cada vez más autodestructivo e inestable. Además de todo
tipo de adicciones y excesos como alcohol, metanfetaminas y/o LSD, él
seguía teniendo problemas financieros a pesar del éxito que supuso
Transformer, y grandes presiones por parte de la compañía discográfica RCA
Records. Y a todo esto se le iban sumando los fantasmas de una
adolescencia atormentada por diversos conflictos personales. Se comenta
que en algún momento de la década de los años 60, los padres de
Reed
influenciados por psicólogos de la época lo sometieron a una fuerte
terapia de electroshock
en el hospital mental
"Creedmoor
Psychiatric Center"
en Queens Village, New York.
Hay varias razones por las cuales sucedió esto. En la escuela secundaria, Reed era conocido por su inestabilidad emocional, caracterizada por la ansiedad, la depresión y la hipersensibilidad ante situaciones sociales aparentemente simples. Dado que estos dos factores eran socialmente inaceptables en aquel entonces, los padres tomaron la desafortunada decisión de seguir consejos insensatos sobre terapia de conversión y electroshock. Reed inmortalizo esta experiencia en la canción "Kill Your Sons" del álbum Sally Can't Dance de 1974, en ella narra su dolorosa vida diaria y las consecuencias de estos brutales métodos terapéuticos con electroshock.
"Todos tus psiquiatras mediocres te están dando electroshock
/ ellos dicen que así podrás vivir en casa, con mamá, con papá
/ en lugar de en un manicomio / pero cada vez que intentas
leer un libro es imposible pasar de la página 17 /porque inmediatamente
olvidas dónde estabas, así que no puedes ni siquiera leer / no sabes que
ellos estarán dispuestos a matar a tus hijos / no sabes que matarán a
tus hijos"
Nota importante: En el año 2015, la hermana de Lou Reed
dedico un artículo para la revista Medium en la que aclara varias
cuestiones en torno a la infancia del compositor, así como también habla
de la difícil
relación
que
él tenía con sus padres y la escasa e ineficiente ayuda psicológica
que había en esos años. Recomiendo leer la
reflexión de Merrill Reed Weiner porque es muy interesante:
Una familia en peligro.
Estas experiencias traumatizantes, sumado a los excesos, malas
decisiones personales, un carácter complicado y una visión urbana
bastante oscura y escéptica de la vida, dieron como resultado a una de
sus etapas más controvertidas. Se consolidó como alguien egocéntrico, de
pocas palabras y de comportamientos erráticos. Parte de este carácter excéntrico también lo heredo de otras
personas que lo influyeron, como el poeta Delmore Schwartz que fue su
mentor en la universidad, y sobre todo el artista pop Andy Warhol, aquel
que como mánager apadrinó a la mítica Velvet Underground hasta 1968. Era un mito urbano
difícil de tratar y tenía a gran parte de la prensa y periodistas en su
contra. A
pesar de todo, Lou Reed logro seguir con carrera como solista y en año
1973 la compañía RCA Records seguía apostando por él y lo promocionaba
como el "Fantasma del Rock".
Las personas que asistían a sus conciertos solían comentar que su
apariencia en los escenarios era fantasmagórica. Lucia una estética
pálida e impactante, y solía cubrir su rostro con maquillaje blanco y
negro.
Lou Reed el"Frankenstein de Warhol" de gira por
Ámsterdam en 1973.
Algunos críticos bromeando también se referían a él como "Aquel panda con
depresión", por el maquillaje y su evidente bajo estado emocional. Curiosamente, todo esto nos puede
recordar un poco a Robert Smith de The Cure o incluso al personaje
de Eric Draven en "El Cuervo" interpretado por el difunto Brandon Lee, salvando las distancias, pero mucho antes de que siquiera existiese el género Post-Punk y lo que hoy se denomina como el estilo “Gótico”. Sea como sea, de esta lúgubre etapa de Lou Reed nacería para bien o para mal Berlín. A pesar de que puede sentirse errático, es un álbum conceptual porque todo gira en torno al concepto de alienación y disfuncionalidad de la pareja. Las canciones se llegan a sentir extrañas por como varían en cuanto a tonos, pero todas siguen un orden secuencial en cuanto a como se va contando la historia. En cuanto a la portada y las ilustraciones que se aprecian en el libreto original del LP, todo fue diseñado por el grupo "Pacific Eye and Ear" con fotografías de Saint-Jivago Desanges.
Si tuviese que resumir Berlín, sería que es una buena representación ficticia de la condición humana en su más bajo y deplorable estado de alienación. Una aterradora muestra de que el fin puede justificar los medios incluso en el peor de los casos y de que las acciones de uno pueden conducirlo a un abismo de decadencia y degradación mutua sin parangón. Y debo admitir que la primera vez que lo escuche me costó bastante terminarlo, sobre todo porque nunca fui muy aficionado del tipo de historias que cuenta. Si hablamos de rock progresivo, prefiero otros álbumes más reflexivos como por ejemplo el “Animals” de Pink Floyd o el fantástico “In the Court of the Crimson King” de King Crimson. No obstante, Berlín me llamo la atención por su crudeza y por como explora el concepto de la maldad. Ahondemos un poco en cada una de sus diez canciones para entender un poco mejor porque este álbum fue y sigue siendo tan aterrador y controvertido.
El oscuro submundo de Caroline y Jim
Berlín abre de forma homonimia y espeluznante con la voz distorsionada de un anfitrión diciendo "¡Uno, dos, tres, otra!" en alemán (Eins, zwei, drei, zugabe!) y en breve se escucha como le cantan un feliz cumpleaños a Caroline al son de aplausos. El efecto de distorsión en la voz da la sensación de un aterrador flashback, casi como si de una vieja cinta de audio se tratase. Lentamente, todo se va fundiendo mientras se escuchan sonidos urbanos de ciudad en alusión al paso del tiempo en la vida de ambos protagonistas. El piano de Allan Macmillan, con su lento y melancólico sonido, gana protagonismo total en la canción y acompaña la suave y romántica voz de Lou Reed que desde la perspectiva de Jim narra como la pareja vivió mejores momentos. Comienza describiendo una escena de la pareja disfrutando de una noche romántica en un café junto al Muro de Berlín. Aquí Lou hace referencia al infame Muro de Berlín que separaba a Berlín Oriental controlada por los soviéticos y los aliados occidentales controlaban Berlín Occidental desde 1961 hasta 1989. El sonido del piano parece dentro de la escena, pero oscila entre alegre y sombrío, sobre todo al final cuando Jim menciona “Oh honey, was a paraise…” con cierto tono triste, como dando por hecho de que su relación con Caroline es parte del pasado, y que esa época de felicidad ya no volverá. Esta combinación sombría me encanta y en partes siempre me recordó un poquito a algunas canciones de la saga de videojuegos Silent Hill, como por ejemplo "Elle Theme".
"In Berlin, by the wall You were five foot ten inches tall It
was very nice Candlelight and Dubonnet on ice
We were in a small cafe You could hear the guitars play It
was very nice Oh honey, it was paradise"
-
"En Berlín, junto al muro Mediste cinco pies y diez pulgadas de
alto Fue muy agradable Luz de las velas y Dubonnet en hielo
Estábamos en un pequeño café Podías oír tocar las
guitarras Fue muy agradable ¡Oh, cariño! Fue el
paraíso..."
Nota: Siempre se tuvo la sospecha de que Lou Reed escribió esta canción
inspirado en
la cantante y modelo alemana Nico, sobre todo porque ambos tuvieron un pequeño romance. Cuando menciona "mediste cinco pies y diez pulgadas de largo" se refiere a la altura de Caroline, pero casualmente es la misma altura que tuvo Nico; aproximadamente 1.78 m a 1.90 m según biografías de moda.
La continuación directa es "Lady Day", mi segunda canción favorita por el gran protagonismo del piano que combinado con el mellotron le dan a la pieza ese toque tan dramático. Aquí Jim nos describe la costumbre que tiene Caroline en los bares que solían visitar. Musicalmente, su comienzo se siente optimista, pero en el fondo toda la orquesta va escalando lentamente para lograr un ambiente completamente dramático y tenso. El primer verso dice "Cuando ella caminaba por la calle, ella era como una niña mirando sus pies, pero cuando pasó por el bar y oyó la música tuvo que entrar y cantar. Tenía que ser así..." ya sea por miedo u otras razones, Caroline mantiene un comportamiento sumiso cuál niña tímida cuando camina por las calles junto a su pareja Jim. Pero esto cambia cuando ella escucha la música de algún bar, ya que no puede evitar entrar para cantar y bailar, y al hacerlo, se siente liberada de su diaria alienación. Mientras se luce como otra persona, ella se roba toda la atención de las mujeres y los hombres del bar, y esto no le gusta nada a Jim, una persona celosa y posesiva.
Ilustración original de "Lady Day". Detrás se ve el reflejo de Jim observando a Caroline.
Cuando el coro menciona por primera vez "And i Say; no, no, no... Oh, Lady Day", toda la tensión que los instrumentos iban acumulando se rompe por completo para deja lugar al sonido dramático del piano. Junto al sonido de este piano-bar oscuro, Jim recita con tono rencoroso los celos que siente al ver a su amada Caroline feliz con otros y no con él. Describe la escena con impotencia, y expresa "Oh, no, no, no..." con rabia al sentir como pierde el control que normalmente tiene sobre su amada. También se refiere a ella como "Lady Day!", que es una forma suave de decirle a una mujer que disfruta provocando con su belleza y/o talento. En el segundo y último verso Jim dice que cuando los aplausos del bar cesan, Caroline regresa a ese hotel que llama hogar, pero lo describe con tono despectivo; "Tenía paredes verdosas, un baño en el pasillo" como dando a entender de que, luego de ese acto de liberación, ella vuelve a su pobre vida cotidiana repleta de alienación y conflictos personales. Con solo dos simples versos y una exquisita participación de la orquesta y el piano, la canción te deja en claro que algo no va bien en esta pareja y que esta historia se complicara en breve por motivos obvios...
"After the applause had died down
Después de que los aplausos se apagaron
And over people drifted away Y la gente se alejó
She climbed down the bar Ella bajó del bar
And went out the door
Y salió por la puerta
To the hotel Hacia el hotel That she called home
Que ella llamaba hogar
It had greenish walls
Tenía paredes verdosas A bathroom in the hall...
Un baño en el pasillo..."
La desalentadora “Men of Good Fortune” es la tercera canción del álbum y
por varias razones mi favorita. Empieza con el tranquilo y triste sonido
del piano y de fondo le acompaña Steve Hunter, dando unas melancólicas
pinceladas con su guitarra eléctrica. También escuchamos una fuerte
presencia de Jack Bruce, que con el bajo dibuja de manera preciosa. Y no
darle una mención de honor a Aynsley Thomas Dunbar sería un pecado, ya que
es una maravilla lo que hace con la batería y la percusión. Con
descripciones melancólicas, la canción remarca el paralelismo entre las
clases sociales de la época. Comienza señalando cómo los hombres de buena
fortuna a menudo causan la caída de imperios, mientras que los hombres de
comienzos pobres a menudo no pueden hacer nada en absoluto. También hace
referencia a como a veces los hombres de buena fortuna son infelices con
lo que tienen, mientras que a menudo los pobres se esfuerzan y valoran más
lo que consiguen. Cuando menciona "El hijo rico espera a que su padre
muera, los pobres beben y lloran" se hace una comparación de clase; por un
lado, algunos hijos ricos esperan a que su padre muera para heredar su
fortuna cuanto antes, mientras que por otro los pobres lloran y recurren
al alcohol para olvidar su condición de pobreza y sufrimiento. Aunque
opuestos, ambos comportamientos son igualmente tristes. Varias veces se
menciona "A mí no me importa nada" luego de ciertos versos, tal vez se
refiere a la indiferencia por parte de la sociedad a este tipo de
cuestiones. La canción concluye con una reflexión sobre los deseos y las
aspiraciones de los hombres pobres, que están dispuestos a morir por lo
que los ricos poseen, mientras que los ricos a menudo desean la muerte.
Esta última observación resalta la ironía y la tragedia de la condición
humana, donde la búsqueda de la felicidad y la satisfacción a menudo
resulta en desilusión y desesperanza. Por su ambiente melancólico y por el
gran protagonismo de la batería, bajo y piano (en especial en los últimos
dos minutos), es una canción que me encanta.
"Men of good fortune, often cause empires to fall Los
hombres de buena fortuna, a menudo hacen que los imperios caigan
While men of poor beginnings, often can't do anything at all Mientras que los hombres de comienzos pobres, a menudo no
pueden hacer nada en absoluto"
-
"The rich son waits for his father to die
El hijo rico espera a que su padre muera
The poor just drink and cry... Los pobres beben y lloran..."
Nota: Lou Reed compuso
"Men of good Fortune"
cuando todavía formaba parte de la
Velvet
Underground (hay incluso registros que datan de mediados de los 60),
pero decidió reutilizarla para Berlín, cambiando el sonido y
haciendo
más
profunda su letra.
De manera
anticlimática, el álbum continúa con “Caroline Says I” en la que predomina un
ambiente falsamente alegre gracias a la gran participación de la
orquesta y guitarras acústicas.
Es
con diferencia la canción más Glam Rock de todo el álbum y el coro
femenino que repite el estribillo “Queen!”
siempre
me recordó un poco a ABBA. La letra es interpretada por Jim y con
impotencia nos canta como suele ser maltratado psicológicamente por
Caroline. El primer verso menciona “Caroline dice que soy solo un
juguete; ella busca un hombre, no solo un niño” y
"Caroline dice que no puede evitar ser mala. O cruel, o eso
parece."dando
a entender de que está confundido sobre los comportamientos
erráticos de ella. A la mitad de la canción hay un puente lírico
interesante;
"Como veneno en un frasco, Oye, a menudo ella era muy vil. Pero
claro, pensé que podía soportarlo todo..."
la describe como una mujer mala, vil, y en un principio a Jim le atraía
estos comportamientos, hasta que perdió el control y no pudo
soportarlo más. Al final del segundo verso se escucha; “Caroline
dice que los momentos y el tiempo no pueden ser solo míos” y se
refiere a como él controlaba posesiva y sistemáticamente la vida de
ella.
Ilustración original de "Caroline Says I".
En el sillón se encuentra Caroline tal vez junto a Jim, y en el fondo una
extraña figura andrógina mira hacia el living. El espejo refleja el
rostro de Jim y la rosa simboliza el gran Amor Romántico que él sentía.
El ambiente optimista y con toques románticos que gobierna la
canción es engañoso, porque su letra es cantada con un tono dolido y sarcástico. No tardas mucho en darte cuenta de que
todo resuena como una especie de enfermiza patología; Jim siente que a pesar
de que Caroline no puede evitar ser cruel con él y maltratarlo,
igual la ama y la considera “su reina germánica”. En el coro se hace enfasis en "MI reina" con tono celoso. En pocas palabras, la tiene
idealizada en un círculo vicioso de maltrato físico y emocional
mutuo. En toda la canción se siente un ritmo emocional errático por
los diferentes tonos que emplea Lou Reed. Por ejemplo, cuando
menciona "Oh, Caroline dice..." lo hace con un tono de lástima
falsa, casi de burla, como si Jim no se tomara en serio lo que dice
Caroline. Sin embargo, más adelante se escucha su frustración cuando
dice "Pero al principio pensé que podía soportarlo todo" y luego
también “Ella dice que no soy un hombre, por lo que irá a buscarla
afuera como pueda…” refiriéndose con rabia a su incapacidad para
satisfacerla sexualmente y/o porque él no es capaz de proveer
suficiente dinero para ella. Incluso siendo una canción que sirve
para “apaciguar” un poco el espeso y tenso clímax que iba escalando
en el álbum, igual se llega a sentir bastante
incómoda y oscura cuando entiendes su letra...
"Caroline says that I'm just a toy
Caroline dice que soy solo un juguete
She wants a man, not just a boy Ella quiere un
hombre, no solo un chico
The things she does, the things she says"
Las cosas que hace, las cosas que dice
People shouldn't treat others that way
La gente no debería tratar a otros de esa manera But at first I thought I could take it all Pero al principio pensé que podía soportarlo todo" - "She treats me like I am a fool
Ella me trata como si fuera un tonto But to me she's still a German Queen Pero para mí sigue siendo una Reina Germánica Ooh, she's my Queen... Oh, ella es mi Reina..."
Nota: Esta es otra canción que Lou Reed posiblemente escribió
pensando/inspirado en la modelo alemana
Nico, sobre todo porque menciona "ella siempre será mi reina
germánica...". Esto no seria de extrañar, porque Reed solía crear
personajes ficticios basados en personas reales que conocía.
La siguiente canción es "How Do You Think It Feels?" otra de mis
favoritas por la participación de la orquesta, las trompetas, y el gran
protagonismo del piano y el bajo. También se le suman dos solos de
Steve Hunter que cortan la tensión entre los versos y le dan a la
canción un toque Heavy Metal. Hay varias formas de interpretar la
letra, pero creo que aquí es Caroline quien le habla a Jim. Durante
una fuerte discusión, ella le reprocha lo decadente y miserable que
es su vida. En la canción hay dos intervenciones que Lou Reed
realiza entre versos mencionando "Come here, baby..." y "Come down here, mama” con esto se refiere
a lo que solía escuchar Caroline en las oscuras calles en las que
ejercía la prostitución. En el primer verso, ella comienza preguntándole a Jim; “¿Cómo crees que se siente cuando
estás
acelerada y en soledad?”. Con “acelerada” se refiere bajo los
efectos del LSD y/o anfetaminas, pero no lo suficiente como para dejar de sentir la profunda depresión
en la que estaba sumergida. También puede referirse al miedo que le
genera estar sola y bajo los efectos alucinógenos del "Speed" tales
como agitación extrema, ansiedad, delirio o paranoia. Según
testimonios, el terror que generan las alucinaciones por este tipo
de drogas es horrible. Durante el primer coro, se menciona con tono estresante "Si tan solo tuviera un
cambio, si tan solo, tan solo, solo" un rasgo de la depresión y el
aislamiento al sentir que necesitas un cambio, pero solo puedes
pensar en "si tan solo" una y otra vez a la par de ver todo muy
lejano e improbable. Tal vez la parte más dura de la canción es
cuando al final ella le pregunta; "¿Y cuándo crees que todo esto se detendrá?” porque en el tono se siente el hastío mezclado también de un
anhelo por desear escapar de ese círculo vicioso de autodestrucción
y tormento diario. Sin embargo, Caroline cae en el abismo de la adicción a las anfetaminas y la depresión e incertidumbre que vive diariamente, sintiendo que es demasiado tarde para un cambio. Resulta llamativo que en lo que a música se refiere la canción no suene deprimente, pero su letra es devastadora...
"How do you think it feels ¿Cómo crees que se
siente When you've been up for five days Cuando
has estado despierta por cinco días Hunting around always Siempre buscando 'Cause you're afraid of sleeping Porque tienes miedo de dormir?"
- "How do you think it feels"
¿Cómo crees que se siente?
When all you can say is: If only Cuando todo lo que
puedes decir es: Si tan solo
If only I had a little Si tan solo tuviera un poco If only I had some change
Si tan solo tuviera algún cambio
If only, if only, only Si tan solo, si tan solo, solo
How do you think it feels ¿Cómo crees que se siente?"
And when do you think it stops? ¿Y cuándo crees que se
detiene?"
-
"How do you think it feels ¿Cómo crees que se
siente To feel like a wolf and foxy Sentirse como
un lobo y zorro? How do you think it feels ¿Cómo
crees que se siente To always make love by proxy? Hacer siempre el amor por la fuerza?"
La pieza que pone fin a la mitad del álbum es "Oh Jim!" y de aquí en adelante todo se irá tornando todavía más oscuro y deprimente. Comienza con un sonido de batería intenso y seco que es acompañado de un bajo distorsionado. El efecto que generan es extraño e inquietante, como si de un espiral descendiente se tratase, como si algo malo se aproximara o fuese a ocurrir. Y vaya que si sucede. Acompañado de trompetas que resuenan en distintas partes de la canción para realzar el drama, Jim se canta así mismo cuál alter-ego, y comienza expresando como es mal influenciado por sus mediocres amigos que le suelen ofrecer unas extrañas píldoras para tratar "todos sus males". Estos son básicamente sus ataques de ira y brotes psicóticos, aunque en realidad solo lo estaban drogando y empeorando su ya deteriorada salud mental. Se escucha el tono angustiante que emplea Lou Reed al expresar “Cuando estás lleno de odio, tus mediocres amigos te piden un autógrafo” porque alude a que Jim en realidad no tiene amigos y que ellos disfrutan viéndolo en sus peores momentos. También hace mención de su indiferencia a casi todo; “Pero no me importa donde este, porque cariño, soy como un gato callejero” utiliza el gato como metáfora porque por lo general son callejeros y solitarios. Luego del primer coro, que es bastante fuerte en cuanto a letra, se menciona un "Do, do, do, do, do, do" con cierto sarcasmo, y la tensión dramática de la música baja un poco, ya que esta expresión es como una forma de llamar a la calma para apaciguar sus ataques de ira. Es como cuando se dice; inhala y cuenta hasta diez para tranquilizarte y no perder el control.
Ilustración original de "Oh Jim" en la que se aprecia a Jim mirando
un cuadro de Caroline en soledad.
La primera parte de la canción va finalizando con una clara insinuación de violencia doméstica por parte de Jim. Se menciona el mismo primer coro; "When you're filled up to here with hate, Don't you know you gotta get it straight? Beat her black and blue and get it straight" (Cuando estás lleno de odio hasta el cuello, ¿no sabes que tienes que arreglarlo? Dale una paliza y arréglalo.) Sin embargo, y para no dejar dudas sobre ello, esta vez la canción se detiene brevemente, las trompetas suenan fuerte y Lou Reed suelta un sarcástico "Uh huh" afirmativo. Este comportamiento destructivo no es de extrañar, ya que uno de los temas principales del álbum es el miedo de Jim a perder el control sobre Caroline. Utiliza la violencia para recuperar el poder. El guitarrista Steve Hunter finaliza esta primera parte con un solo frenético que evoca confusión, perdida total del control emocional y locura. Todos los instrumentos se van apagando para dejar lugar a Lou Reed con su guitarra acústica. De aquí en adelante comienza la segunda y última parte de la canción. Caroline comienza el tercer verso preguntando “Oh Jim ¿Cómo puedes tratarme así? ¡Dijiste que nos amabas!” en referencia al maltrato que Jim le ejercía a ella y a sus hijos. Lo último que se repite varias veces de forma lúgubre en el Outro es “Cuando estás lleno de odio…” que significa todo lo malo que puede hacer alguien que se encuentra bajo la influencia de la ira y el odio. Esta es una de las canciones más duras del álbum y no solo por su letra, sino también por el ambiente de tensión e inestabilidad que predominan en ella.
"When you're lookin' through the eyes of hate"
Cuando estás viendo a través de los ojos del odio
All your two-bit friends they're ask you for your autograph
Todos tus mediocres amigos te piden tu autógrafo"
-
"But I don't care just where it's at
Pero no me importa dónde esté
'Cause honey I'm just like an alley cat...
Porque cariño, soy como un gato callejero..."
La pieza que nos va introduciendo al último tramo de esta historia es
"Caroline Says II", una breve y triste descripción de Caroline. Es la
segunda parte de "Caroline Says I" solo que por buenas razones mucho
más tranquila. Esta pieza melancólica es mayormente acústica, pero le
acompaña un piano con un sonido triste junto con violines de fondo.
También se agregaron unos ajustes electrónicos de la época que le dan
un toque "Ambient". Es otra de las canciones más duras y deprimentes
porque se menciona los maltratos físicos que sufre Caroline por parte
de Jim. El primer verso dice "Caroline dice, mientras se levanta del piso; '¿Por qué me golpeaste? No fue nada
divertido...'" y luego "Puedes pegarme todo lo que quieras, pero ya no
te amo" dos de las partes más duras de todo el álbum. También se hace referencia a uno de sus
primeros intentos de suicidio; "Ella rompió el cristal de la ventana con el puño. Fue una
sensación muy extraña." En el verso que continúa se menciona "Pero no le teme a la muerte, sus amigos la llaman "Alaska"" en referencia a como ella solía ser consigo y con los demás; cruel y fría. En el Outro final la letra
cambia un poco y Jim canta tres veces
"It's so cold in Alaska" con un tono de dolor. Al repetir con tono triste "Hace tanto frío en Alaska" lo más probable es que se refiriese a la lenta transición de Caroline de la vida a la muerte. También puede que estuviese reafirmando con tristeza lo fría que solía con él.
"Caroline says
Carolina dice
As she gets up off the floor Mientras ella se levanta del
suelo
Why is it that you beat me ¿Por qué me golpeaste?
It isn't any fun...
No es nada divertido..."
-
"Caroline says
Caroline dice
As she makes up her eyes
Mientras se maquilla los ojos
You ought to learn more about yourself
'Deberías conocerte mejor.
Think more than just I
Piensa más allá de mí.'"
Y llegamos a “The Kids”, la que para muchos es la canción más difícil de escuchar de todo el álbum. Aquí Jim narra el destino de los dos hijos de la pareja. Primero menciona de forma resentida las malas costumbres que tenía Caroline, y de como el servicio local le arrebato a sus hijos por ser “Una mala madre”. Lo perturbador viene en el minuto #5:10 de la canción, porque de golpe comienzan a escucharse los desgarradores llantos distorsionados de los dos niños de la pareja gritando la palabra "Mother!". Es impactante porque la melodía acústica que suena de fondo no se siente aterradora, sino melancólica y triste. El resultado de esta mezcla es absolutamente enloquecedor. Esta es otra canción engañosa, porque al principio puede parecer una carta de despedida por parte de Jim. No obstante, si prestas atención te darás cuenta enseguida de que en realidad es una especie de vaga e insensible justificación de su parte. Lo cual a estas alturas ya no es extrañar viniendo de un tipo como él. Afirma que su corazón está roto, de que es un hombre cansado, y de cómo no pudo evitar que les quitaran a sus hijos, pero que a fin de cuentas se alegra de que todo haya terminado de esa forma. En el cuarto verso de la canción, él se refiere a Caroline de manera resentida: "Le quitan a sus hijos, por lo que hacía en la calle, en los callejones y bares, no había quien la venciera. Esa miserable zorra no podía rechazar a nadie" aquí se victimiza e intenta justificar que todo haya terminado como termino, cuando el era el principal responsable de tales comportamientos degradantes. Si bien ella claramente no era una buena persona, Jim era quien la influenciaba a peor privándola de su libertad y maltratándola como la maltrataba. Y que en el puente final de la canción él se alegre de que le quitaran a sus hijos, es otra muestra más de su apatía e insensibilidad.
"They're taking her children away
Se están llevando a sus hijos
Because they said she was not a good mother
Porque dijeron que no era una buena madre
They're taking her children away Se están llevando a sus
hijos
Because of the things that they heard she had done Por las
cosas que oyeron que había hecho"
Nota: Para capturar el dolor y la desesperación, el productor Bob
Ezrin utilizó los llantos reales de sus propios hijos (David y Josh).
Según Ezrin, la historia es que llegó a casa y le dijo a su hijo
David, de siete años, que estaba preparando una obra de teatro en el
estudio y que necesitaba voces de niños asustados. Los primeros intentos no sonaron lo suficientemente
aterradores, pero en el tercero, sin que nadie se lo pidiera, su hijo
de dos años se unió y empezó a gritar. Los dos niños gritaron tan
fuerte que distorsionaron la grabación.
La canción "The Bed" es una de las últimas y es por mucho la más tétrica de todo el álbum. Una vez más, aquí es Jim el que reflexiona de forma extraña. Comienza hablando de la habitación donde dormían, pero es sobre todo la cama de la pareja la protagonista de la canción. La describe como aquel lugar donde vieron a sus hijos nacer, pero también donde aquella noche fatal Caroline se quitó la vida cortándose sus venas. Su trágico final se debe a varias razones que se fueron exponiendo a lo largo del álbum (alienación, depresión, violencia por parte de Jim), pero sobre todo porque el servicio local le arrebato la tenencia de sus hijos, como bien explica la canción "The Kids". Por extraño que parezca, Jim no está triste, aunque no quería que terminara de esa manera. Lo aterrador y tétrico es la forma en la que se canta y describe la escena. Jim se encuentra claramente en trance, ya sea por el shock emocional de todo lo que estuvo sucediendo en su vida o porque se encontraba bajo la influencia de algún tipo de droga sumado a la depresión. Esto se podría confirmar cuando menciona "And I said, oh-oh, oh-oh, oh-oh... What a feeling" porque la voz de Lou Reed se escucha deprimente y sedada. Se aprecia un desapego verdaderamente misterioso en la forma en la que Jim expresa algo tan terrible como encontrar a su amada sin vida. Es una escena delirante. Hacia el final de la canción, el coro femenino que al principio sonaba angelical y pacífico, se torna totalmente lúgubre y gótico. La canción es mayormente acústica, pero su melodía es muy melancólica. De fondo se escucha un suave sonido de sintetizador y órgano, mientras que la voz con tono calmado y nostálgico de Lou Reed deja un eco aterrador que se siente como una especie de cacofonía en algún lugar frío y solitario del hotel donde convivía la pareja.
"This is the place where we used to live A pit filled with
love and blood And these are the boxes that she kept on the
shelf Filled with her poetry and stuff This is the room where
she took the razor And cut her wrists that odd and fateful
night."
"Este es el lugar donde solíamos vivir. Un pozo lleno
de amor y sangre.
Y estas son las cajas que guardaba en el estante,
Llenas de su poesía y demás.
Esta es la habitación donde tomó la navaja
Y se cortó las venas aquella extraña y fatídica noche."
Viniendo de una canción tan tenebrosa como "The Bed", uno podría pensar
que el epílogo de Berlín sería todavía más oscuro. El álbum cierra con
"Sad Song" cuál soliloquio y su comienzo es alegre y sinfónico, como si de un amanecer
primaveral y floreado se tratase. Es como una sensación de tranquilidad
luego de una gran tormenta y la razón de esta armonía es porque Jim se
siente “libre”. Como bien se ha interpretado, la indiferencia de Lou
hacia la muerte de Caroline no solo se muestra a través del tono
perezoso de su voz, sino también de la música orquestal. No solo suena feliz, sino
también como si uno pudiera gritar de libertad a ella. Además, está en
la clave de D mayor, que es la misma clave que la Oda a la Alegría de
Beethoven. El primer verso que da inicio a la canción dice: "Mirando mi libro de fotos...
Ella se parece a María, la Reina de los Escoceses. Me parecía tan
regia..." la forma romántica en la que lo expresa delata una fascinación
estética y casi mística por Caroline, llegando a idolatrarla como una
especie de reina. La alusión que realiza comparando a su amada
con María I de Escocia
no es casualidad, pero es probable que con esto se refiera a la cruel
personalidad y al trágico final de esta reina de Escocia y no tanto a
como se veía estéticamente.
Ilustración original de "Sad Song" en la que se ve un retrato
de Caroline con una rosa.
En breve la frialdad de Jim se evidencia cuando se menciona en el pre-coro; "Voy a dejar de perder el tiempo. Alguien más le habría roto ambos brazos..." una admisión impactante e insensible de alguien cuyas acciones llevaron a su esposa al suicidio. Se desliga de toda responsabilidad de su trágica muerte con un tono de catarsis negativa, y da por hecho de que probablemente otro en su lugar también la hubiese lastimado al no soportar la situación. Su apatía es evidente y escalofriante por igual. A pesar de no sentir remordimiento, en el último verso deja notar un desengaño de su idealismo sobre Caroline y la vida que llevaban juntos:
"Mi castillo, mis hijos y mi casa
Pensé que era María, la Reina de Escocia
Lo intenté muy duro
Muestra lo equivocado que puedes estar"
Él dice que lo intento muy duro para que todo funcionara, pero afirma que al final estaba equivocado y que lo perdió todo. Este desengaño lo lleva a sentirse mal consigo mismo, aunque también
frío, lo bastante como para afirmar que ya no quiere perder su tiempo,
porque inevitablemente tarde o temprano todo iba a terminar de esa forma
trágica. En este punto, Jim ha sucumbido al nihilismo, diciendo que la inevitabilidad de todo esto lo hace indiferente. El coro es similar, minimizando las cosas a simplemente ser una canción triste, nada más. En pocas palabras, esta es en efecto una canción triste cantada por un idiota lleno de resentimiento.
"Staring at my picture book
Mirando mi álbum de fotos
She looks like Mary, Queen of Scots
Ella se parece a María, Reina de los Escoceses
She seemed very regal to me
Me parecía muy regia
Just goes to show how wrong you can be
Solo demuestra lo equivocado que puedes estar"
"I'm gonna stop wastin' my time
Voy a dejar de perder mi tiempo
Somebody else would have broken both of her arms...
Alguien más le habría roto ambos brazos..."
De esta forma se entiende por qué la canción se llama "Canción Triste"
y porque suena alegre. Es triste por el hecho de como culmina la
historia, pero la orquesta acompañada del coro que repite "Sad Song"
resalta el delirio de Jim al expresar libertad y deja al oyente con la
duda de si realmente se trata de una canción triste o alegre. Aquí Lou
Reed acierta muy bien cuando canta por primera vez el pre-coro;
"I'm gonna stop wastin' my time, Somebody else would have broken
both of her arms"
con un tono tembloroso y triste. Sin embargo, al final de la canción
menciona el mismo pre-coro, pero esta vez haciendo especial énfasis en
"Was-tin'- my-time!" con un tono alegre mientras el piano y la
orquesta suenan con más fuerza para exaltarlo, como si de una
expresión de libertad o afirmación de vida se tratase. Es un cierre cuanto menos ingenioso, porque deja una sensación alegre y triste por igual, pero también se siente sombrío y con un toque de locura. Siempre sentí que esta canción tiene un aire al soliloquio «El sonido y la furia» del Acto 5 de la tragedia "Macbeth" de William Shakespeare.
Palabras finales
Si has escuchado Berlín en menor o en mayor medida, entenderás por qué
le costó tan caro a sus autores e incluso a la RCA Records, que se
mostró indignada con el resultado final. De hecho, según el productor
Bob Ezrin, Berlín también afectó profundamente a Lou Reed. «Lou no
quiere hablar mucho del tema», comentó Ezrin sobre el álbum poco
después de su lanzamiento. «Ni siquiera quería escucharlo. Cada vez
que lo escucha, le afecta. Se le llenan los ojos de lágrimas». El
propio Reed declaró: «Creo que he llegado tan lejos como quería por mi
salud mental. Si hubiera profundizado más, habría desaparecido». A
pesar de que en sus conciertos se tocaban algunas canciones del álbum,
la decepción por su mal recibimiento fue enorme, al punto de tomar la
copia original de Berlín y archivarla en un armario durante décadas,
sin presentarlo en teatros cuál Ópera Rock como se tenía pensado.
Eventualmente y luego de varios otros tropezones, Lou Reed remontaría su
carrera publicando otros álbumes exitosos como "Rock
'n'Roll
Animal" de 1974, su primer álbum en directo que oscila entre Hard Rock y
Heavy Metal gracias al talento de los guitarristas Steve Hunter y Dick
Wagner. El aclamado "Coney Island Baby" de 1976, un álbum de Soft Rock
donde se aprecia su versión más “amorosa”. Y más adelante "New
York" de 1989, una obra repleta de feroces críticas sociales y más
poesía urbana. Y gracias al apoyo de su segunda esposa Sylvia Morales, él se limpiaría por completo del consumo de alcohol y drogas desde el año 1980 y más adelante formaría parte de campañas para concientizar sobre el peligro de las adicciones. También logro encontrar cierta paz interior practicando Tai Chi hasta el día de su muerte en el año 2013. A pesar de todo, Berlín quedo para siempre como lo que es hasta el día de hoy; un clásico de culto controvertido y casi una leyenda urbana.
Lo que más puedo destacar del álbum es sin dudas su sonido, y esto se
debe sobre todo al talento creativo del productor Bob Ezrin que eligió
muy bien a los músicos que participaron. Los arreglos instrumentales
que le dan vida al álbum son geniales y es con diferencia lo más
relevante, incluso por encima de la historia que nos cuenta. Es
sorprendente la cantidad de instrumentos que se vieron involucrados en
el proyecto, desde varios tipos de guitarras, hasta una trompeta
tocada por Randy Brecker, y un saxofón a cargo de Michael Brecker.
También tenemos un grupo de violines, flautas, y cantos femeninos que
se escuchan en "Cariline Says I", "The Beed" y sobre todo en el
estribillo de "Sad Song". Destaco de nuevo el papel fundamental del
bajista Jack Bruce y también al baterista Aynsley Thomas Dunbar, que
con gran talento y versatilidad se encargo de gran parte de la
percusion que se escucha.
Por otro lado, es bien sabido que Lou Reed nunca destaco por su voz,
pero en este álbum canta la gran mayoría de los versos de las canciones
con un toque inglés muy poético, con vocales abiertas que le da a las
canciones un toque extrañamente estilístico. Según él, no hubo ningún
tipo de consumo de alcohol o drogas durante la grabación del álbum y los
tonos de voz empleados fueron solo actuación por su parte, incluso
cuando se lo escucha deprimido y/o sedado en piezas como "The Kids" y
"The Bed". Y hablando de recursos, aprovecho para volver a destacar la
gran presencia e importancia del piano, una pieza fundamental en esta
obra. No sé si se debe a que es mi instrumento de cuerdas favorito, pero
su presencia en este álbum me encanta. Los músicos que lo interpretan
crearon distintas melodías para cada una de las canciones en donde
suena, y se llega a sentir dramático, melancólico y romántico. La verdad
es que la presencia del piano y los arreglos orquestales, para mí es de
lo mejor que tiene Berlín.
Con el paso del tiempo las críticas hacia este álbum se
fueron suavizando. Revistas como la Rolling Stones descartaron viejas
reviews y los críticos fueron actualizando sus opiniones más duras.
Sin embargo, y como es razonable, nunca dejo de ser uno de los álbumes
más controvertidos, incluso hasta día de hoy. En el
año 2007 el director Julian Schnabel junto a Lou Reed llevaron Berlín
al cine en una especie de documental dramático en el que aprecia a la
banda y una orquesta sinfónica junto a un coro juvenil interpretando
el álbum en vivo. Se contó con actuaciones reales que fueron
presentadas en diapositivas detrás del escenario. También incluyeron
diferentes imágenes antiguas, todo bañado de una paleta de colores
verde esmeralda que le dan a la tragedia un toque añejo y melancólico.
Y si bien es factible pensar que Berlin paso sin pena ni gloria por el
radar de las influencias, esto no es tan así. El álbum fue una
notable influencia para artistas y bandas de su época que se estaban consolidando,
sobre todo futuras bandas de Post-Punk como Televisión, Siouxsie And
The Banshees y también a bandas como Talking Heads y Sonic
Youth. Tal vez no se pueda afirmar que sea adelantado a su época,
pero tiene elementos que lo hacen llamativo y original cuanto menos,
comenzando por la crudeza y la poesía oscura que narra. Y no hay que
olvidar el sonido experimental. Por ejemplo, algunas personas
consideran la canción "The Bed" como una especie de himno "proto
gótico" debido a su lúgubre ambiente, y en especial por el enigmático
coro femenino que se escucha al principio y sobre todo al final
de la pieza. Ya había otros autores que se habían acercado a este
género que tendría su origen y definición más adelante en los años 80,
pero sin querer también lo hizo Berlin en 1973.
En definitiva, Berlín es un álbum interesante y bastante oscuro que
puede intimidar mucho a la hora de ser escuchado. Ya desde el comienzo
puede repeler con facilidad y ni hablar al final, donde sus canciones se
vuelven muy deprimentes. Sin embargo, no siento que sea una obra hecha
para molestar o generar morbo, ni mucho como una apología a la violencia
y/o excesos. Y esto es sin ánimo de justificar a su autor principal. Uno
puede estar en menor o en mayor medida de acuerdo, pero la decadente y
triste historia que nos cuenta Berlín es algo que ha sucedido
incontables veces en el pasado y que sigue ocurriendo. Es una muestra
ficticia de que tocar fondo no siempre significa que vendrán mejores
momentos en la vida. A veces todo termina en tragedia y/o en un daño
irreversible. En el cine, un buen ejemplo de esto es sin dudas la
película Réquiem por un sueño.
Ya sea porque nos hace mal o porque nos resulta indiferente, son muchas
las veces que preferimos ignorar la decadencia y/o maldad a la que por
diversos motivos puede sucumbir el ser humano. Con Berlín, Lou Reed nos recuerda que la vida está plagada de este tipo de
historias trágicas. La esencia de la Tragedia reside en el
choque inevitable entre la libertad humana y un destino inexorable, como
por ejemplo se aprecia en algunas de las tragedias de William
Shakespeare ("Otelo", "Macbeth", "El Rey Lear" entre otras) o incluso en
las más clásicas de autores griegos tipo Sófocles o Eurípides. A veces
son nuestras propias acciones las que nos llevan a suprimir esa libertad
y a remplazarla por una alienación que lentamente nos conduce a un
destino fatal e irreversible, con o sin catarsis. Y para bien o para
mal, este aterrador álbum conceptual llamado
Berlín
es otra buena representación de ello.